TIEMPOS DE PRECARIEDAD

Para adentrarnos en la crisis actual de empleo en Argentina, es requisito observar los últimos 40 años de la historia económica del país, desde los contratos de deuda del modelo de Martínez de Hoz, pasando por la crisis del modelo de convertibilidad y la posterior crisis cambiaria e inflación excesiva entre el período 2018-2023. Entre los principales elementos para considerar se encuentran: el aumento de la inflación producto del aumento en el gasto público ante la falta de inversiones tanto del sector público como del privado, la falta de divisas producto de la fuga de capitales y el déficit comercial además del pago de la deuda, incluyendo los procesos derivados en el mercado de precios y tarifas, que deterioraron el poder adquisitivo de las personas en más de un 35% del salario real e incrementando la pobreza de la población. 

En el último año, en nuestro país, se perdieron más de 150.000 empleos públicos, poco más de 100.000 empleos privados y cerca de 20.000 empresas, en su mayoría PyMEs, cerraron sus puertas. Ante la falta de generación de empleo genuino, la masa de trabajadorxs vuelca su fuerza en el sector informal. En la actualidad, alrededor del 42% de estxs tienen empleos precarizados y en Córdoba alcanza el 50%. Dentro de este amplio sector olvidado y dejado a la suerte de los eventuales patrones encontramos a acompañantes terapéuticxs, cuidadoras, repartidorxs de Pedido ya o Rappi, servicios de plataformas de viajes como Didi o Uber, transportistas en general, gastronómicxs, trabajadorxs de la construcción, empleadxs de comercio y empleadxs por agencias de trabajo temporal, entre otros. 

Esta precariedad laboral se traduce en precarización de la vida. Los salarios no se actualizan debido a la falta de organización gremial y colectiva (producto del descrédito generalizado en la escena social) que ponga un freno a la codicia patronal, estableciendo de ese modo la posibilidad de alcanzar acuerdos en negociaciones paritarias. Tomemos algunos ejemplos: las cuidadoras cordobesas tienen un salario mensual que no alcanza los $400.000, los acompañantes terapéuticxs llegan a unos $370.000 por módulo de 4h diarias, lxs repartidorxs de Pedidos Ya no reciben aumentos reales y acordes a la función desempeñada mientras que amortizan el gasto de mantenimiento de sus motos o bicis ya que no lo cubre la empresa y sus salarios van de $500.000 a $1.000.000, en tanto en el sector gastronómico los sueldos no llegan a $800.000 para las categorías más bajas. En todos los casos podemos observar un común denominador ya mencionado anteriormente: la falta de organización gremial de sus propios trabajadores. Y esto no es casual, los sindicatos verticalistas han hecho la paz con las patronales y han entregado la carne obrera en cada reforma laboral. 

Las preguntas que caben y debemos hacer desde los sectores organizados -así como desde un posicionamiento con consciencia de clase en tanto acordamos en los modelos horizontales de organización, tanto en el trabajo como en la sociedad- es ¿Cómo tejemos las redes para que estos sectores cobren fuerza? ¿De qué manera podemos aproximarnos a un diálogo y construcción colectiva de prácticas genuinas de organización, tanto productiva como social que renueve lazos comunes a la sociedad? 

La precarización no es solo un fenómeno de los trabajos informales, sino que se ha metido en gremios que deberían ser fuertes en la defensa de lo que les corresponde. Tanto que la diferencia entre estos trabajos formales y los informales es mínima, apenas unos mangos de aportes para obra social y seguro médico, y alguna vacación pagas. 

Luego de brindar ejemplos concretos de cómo se aplica la flexibilización y la precarización laboral, concluimos que es sumamente urgente crear las condiciones necesarias para consolidar las herramientas que traemos desde la F.O.R.A. y la SROV Córdoba en particular. Promover el apoyo mutuo y la solidaridad entre las personas que componen cada sector nombrado. Construir organizaciones gremiales o agrupaciones con real respuesta a los atropellos patronales. Romper con el silencio con el que nos tienen amansados los sindicatos verticalistas. Generar espacios asamblearios donde surjan los debates a las problemáticas correspondientes a cada sector y a las clases oprimidas en general. 

Sociedad de Resistencia Oficios Varios Córdoba
Categoría: Opinión
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