Las idas y vueltas del activismo gremial

Bombos, sonrisas, gritos al aire, parafernalia, puños o dedos en V en alto son algunos de los tantos elementos que vienen a nuestras cabezas cuando de lucha gremial hablamos. El imaginario colectivo tiene una idea conformada de lo que es el sindicalismo. Imágenes retocadas delicadamente para que olvidemos el origen del sindicalismo e ignoremos su papel en la sociedad de clases. Decorado con todos los colores habidos y por haber, se encarga de reproducir cual couching lo lindo que es luchar luchar y luchar. De alguna manera no puedo culparnos. Mientras más transitamos este espacio más se entiende la gran complejidad que supone la organización colectiva, por lo que estar tirándonos hacia arriba constantemente casi siempre se hace necesario. Pido permiso en este texto para corrernos un poco de ese lugar. 

Después de ocupar un cargo de delegación por casi cuatro años considero necesario tocar un tema del que se habla poco. Habitar el cansancio y el desconcierto es tan necesario como la esperanza de que todo ese sistema opresivo se tiene que acabar.

Este año tenía la idea fija de que no iba a renovar mandato. No quería recibir mas mensajes de noche, despertarme con consultas, reclamar a recursos humanos, cuidarme cada vez que asisto al gremio burócrata o discutir con la otra delegada que está comprada. Sí, a pesar de haber sido maltratada y perseguida se dio vuelta apenas pudo. Una derrota. Cambié de parecer por mis compañerxs y por que al menos podía usar el recurso legal para no dejar una que otra concesión en caso de que la patronal, como hace cada vez que puede, siga hostigando a la base trabajadora. Nadie más se quiso presentar, nadie se anima a ocupar ese lugar. Si bien hay un sinfín de razones para esto hay algo que me quedo dando vueltas. Y es que nadie tenía ganas ni se creía capaz de hacerlo. Entonces ¿Que delegamos en la delegada? ¿A que tememos? ¿Cuán pequeños nos creemos? ¿Por qué pensamos que no podemos? ¿Por qué creemos que otrxs pueden y nosotrxs no? ¿Por qué asumimos que todo lo tenemos que afrontar en soledad? 

La representación de la delegación es un tema tremendamente difícil. Naturalizamos que otrxs pueden resolver nuestra vida colocándonos en total indefensión. El tema tampoco es resolverlo vos mismx, es entender que podemos todo de a poco entre todxs. El paternalismo no hace mas que repetir el mismo patrón donde solo somos piezas en un juego en el que nos mueven de acuerdo a voluntades ajenas. El sindicalismo es una herramienta para contrarrestar esa desigualdad e imponer una voluntad colectiva. No darle el lugar al que pertenece o simplemente no tomar conciencia de su fuerza de acción hace que ésta recaiga en manos de dirigentes que en el fondo pretenden que todo siga igual. Esto no quiere decir que no hayan compañerxs que activen más en la lucha, siempre hay personas con un convencimiento mayor pero esto no significa que deban asumir un lugar direccional. Darnos un espacio de discusión en torno a este tema es exactamente igual de válido que discutir con la patronal. Si no miremos a nuestro alrededor ¿A dónde nos llevo todo éste sindicalismo de la representación? 

Hay un sinfín de compañerxs que fueron traicionados por sus delegadx y otrxs que el rol de delegación simplemente les quemo la cabeza. Se intensifica el cansancio generando un descreimiento que invade las ganas de evaporarse en los respiros sofocantes de alrededor. Encierro. 

Es muy decepcionante ocupar un lugar donde sabes que nada va a cambiar, todo parece inmóvil y lejos de romantizar las luchas del pasado, éste texto pretende ser un cuestionamiento para nuevos debates en torno al accionar del día a día. Que el camino que armamos está lleno de contradicciones y preguntas: Bienvenidas sean. 

“Compañera te vas a decepcionar muchísimo, pero vas a tener muchas felicidades también”, me dijo un querido compañero cuando le dije del cargo que iba asumir. Solo tengo agradecimiento a esas palabras tan sinceras. Fueron un pie para afirmarme frente a las dificultades colectivas que se han ido presentado. Por que no vamos a mentir, nuestra clase tiene cosas hermosas como otras terribles. No existe un manual para resolverlas más que ir paso a paso. La horizontalidad es lenta grita la vanguardia y la dirigencia. 

Entonces que se la pierdan.

Sol. Docente. Delegada por UTEDyC. Adherida a la SROV Capital.
Categoría: Opinión
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