En los últimos días y semanas, se han celebrado numerosas manifestaciones en todo el mundo para protestar contra el ataque del ejército sirio contra la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria.
Por si alguien no lo sabe todavía, las fuerzas del Gobierno de Damasco han arremetido contra estas regiones semiautónomas, para gran alegría del régimen turco y otros, poniendo fin en las zonas conquistadas al experimento de democracia directa, feminismo y ecología que se estaba llevando a cabo allí. Una vez más, estas tierras, que tanta sangre costó arrebatar al DAESH hace unos años, están resistiendo contra un enemigo islamista, aunque esta vez sea de otro tipo. Sin embargo, estos matices nos importan poco. Si se trata de una lucha entre fundamentalistas religiosos y un pueblo que defiende los derechos de las mujeres, la coexistencia pacífica de diferentes grupos étnicos y religiosos y la libertad, no tenemos ninguna duda de con quién estamos.
Mientras tanto, los gobiernos occidentales y los antiguos aliados de las fuerzas democráticas en la región permanecen de brazos cruzados. Suponemos que un pueblo que se ha levantado en armas y ha ensayado su propia versión de la democracia y el autogobierno es una amenaza para todas las élites de la zona y del mundo.
Además de asistir a las manifestaciones locales, muchos de nuestras secciones han publicado escritos de apoyo. (…)
Citando a nuestros compañeros alemanes: «Nuestros pensamientos, nuestras lágrimas y nuestra ira están con las muchas personas que actualmente siguen luchando en Siria por los derechos de las mujeres, por un mínimo de democracia, por los derechos humanos y por la mera supervivencia».
¡Abajo todos los tiranos, Jin, Jiyan, Azadî!
FAU-CIT
—
¡LUCHA CONTRA LOS RICOS, NO LIBRES SUS GUERRAS!
Así es. Nuestra sección irlandesa tiene razón. Independientemente de lo que se pueda pensar sobre la situación internacional actual (y hay mucho que decir al respecto), una cosa es segura: la mayoría de las víctimas procederán de la clase trabajadora y seremos nosotros y nosotras quienes sufriremos las consecuencias del conflicto. Los ricos no se verán afectados por el resultado de la misma manera.
Regímenes de todo el mundo están asesinando a miles de ciudadanos de a pie y gente común. Son nuestros compañeros y compañeras, trabajadores y trabajadoras de todo el mundo quienes sufren las decisiones de los poderosos y de sus representantes en el gobierno. Ya sea en una campaña de bombardeos, una guerra interminable, un tiroteo por parte de agentes federales, una represión asesina o mediante la cabeza explosiva de un dron, la sangre de miles de personas corre por las calles.
Mientras tanto, los ricos se hacen más ricos, llueva o truene. La desigualdad ha aumentado enormemente en los últimos años y esta vez no será diferente. No nos equivoquemos, pase lo que pase, ellos encontrarán la manera de sacar provecho de la situación. Las facturas de los servicios públicos pueden subir y será más difícil llegar a fin de mes. Las tasas de desempleo y la inflación pueden aumentar. A quienes tienen mucho dinero o cuya subsistencia no depende de un salario o un trabajo no les importa, pero a nosotros sí. Nosotros sufriremos; ellos no. Lo que para nosotros es una crisis, para ellos es una oportunidad.
Toda situación y todo conflicto son únicos. Dependiendo de las opiniones y los puntos de vista, cada persona repartirá las culpas de manera diferente. Además, nada ocurre en el vacío. Por lo general, los enfrentamientos tienen una historia larga y prolongada que puede remontarse a décadas atrás. Dependiendo del lado en el que se esté, tanto históricamente como en la actualidad, se puede elegir uno de los bandos implicados por encima de los demás. Pero una cosa es segura: ¡la clase obrera es la carne de cañón de quienes toman las decisiones!
Solo la solidaridad puede cambiar esta situación. Obreros y obreras de todo el mundo se han negado a que su fuerza de trabajo sirva para alimentar regímenes asesinos, al tiempo que se han organizado en previsión de futuras crisis. La próxima vez que la bolsa se desplome o estalle una burbuja financiera y traten de que paguemos los platos rotos, los ricos y poderosos se encontrarán con una clase trabajadora decidida que ha estado construyendo sus sindicatos locales y su organización internacional durante los últimos años. Todavía queda mucho por hacer. ¿Te unes?
Ahora más que nunca, en medio de la agitación internacional, ¡lucha contra los ricos y no libres sus guerras!
IWW WISERA-CIT
