El 24 de marzo de 1976 (hacen hoy 50 años), se oficializaba un nuevo golpe militar de las fuerzas armadas del estado argentino. El descalabro político-económico que dejo el ocaso del peronismo sirvió como justificación para el golpe, que ya venía gestándose con mucha anticipación, incluso desde 1974, y que tenía objetivos que iban mucho más allá de “restablecer el orden”. Donde los empresarios tuvieron un rol activo y central como cómplices. Su participación fue clave tanto en la planificación del terrorismo de Estado como en su ejecución directa en fábricas y centros de trabajo.
No existe una cifra definitiva, pero registros oficiales y estudios sobre el período indican que la mayoría de las víctimas de la dictadura cívico militar eran trabajadoras, obreros y empleados. Los militares asesinos cumplieron su rol, impusieron el Plan de desaparición, tortura y exterminio, para generar terror en todo el pueblo y así eliminar cualquier resistencia a sus políticas económicas, disciplinando a la sociedad en su conjunto y después garantizarse impunidad, practicando el ocultamiento y la negación de esos crímenes.
Crímenes que no podrían haberse gestado sin el silencio cómplice de una parte de la sociedad, sin el apoyo tácito del sector empresario, sin la bendición de la iglesia, de la derecha (de todos los partidos políticos) y de los medios de comunicación que promovían activamente la salida militar, enmarcada en la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada desde Estados Unidos. Esta complicidad empresaria adoptó diversas formas, desde la delación de trabajadores hasta la cesión de instalaciones para ser centros clandestinos de detención. Hay muchos casos ya conocidos, como el de la Ford, Mercedes Benz, Clarín (Papel Prensa) la complicidad incluyó armado de listas negras donde los directivos proporcionaban nombres de delegados, activistas o trabajadores considerados “subversivos” a las fuerzas represivas. Sin esa información, muchos secuestros no habrían sido posibles. Varias fábricas y establecimientos, como la Ford y el ingenio La Fronterita, prestaron sus instalaciones como centros clandestinos de detención y tortura. Otras empresas prestaron vehículos, combustible y otros recursos para facilitar los operativos de secuestro, como ocurrió en el caso del Ingenio Ledesma.
La FORA en ese contexto
Muy poco se ha historiado sobre las actividades anarquistas en esa oscura época. Del movimiento de la FORA hay mucho menos, sobreviviente de todas las dictaduras anteriores, sabemos que dos años antes del golpe fueron atacados dos locales vinculados a ella, el incendio de la biblioteca Emilio Zola en Santa Fe y la voladura del local de la FORA de Villa constitución donde se reunía una agrupación sindical opositora de la UOM, ambos atentados vinculados a grupos parapoliciales, pero estos ataques no fueron directamente contra la FORA. Para la época del golpe existían comisiones administrativas de la sociedad de Plomeros, Sociedad de resistencia de portuarios, Comité pro Presos y S.R. de Oficios Varios de la capital todas muy debilitadas, el 1° de Mayo del ‘76 se intentó realizar un acto público en el local de la Boca y la policía irrumpió llevándose detenidos a 4 compañeros y requisando periódicos y libros de la organización, clausurando dicho local por cinco años. En julio de ese año a través del periódico “La Protesta” que circulaba clandestinamente publica el comité Por Presos de la FORA un pedido de libertad para dos compañeros secuestrados por coordinación Federal, después de eso solo encontramos boletines extraordinarios de “Organización Obrera” en septiembre y diciembre de 1976 y la edición normal pero clandestina de diciembre de 1977, donde se siguió denunciando a los militares y sus cómplices. Poco más sabemos de las condiciones en que estuvo la FORA en esa etapa hasta los intentos de normalización a fines del ‘83. Es difícil desde la distancia de tantos años juzgar acciones o procedimientos de esos compañeros en medio de semejante terror general impuesto. El terrorismo de Estado fue, en esencia, la condición de posibilidad para un plan económico que concentró la riqueza, endeudó al país y destruyó el entramado industrial y social, cuyas consecuencias aún se sienten hoy. Toda esta historia es probablemente ya sabida pero es bueno recordarla para quienes relativizan al fascismo se llame como se llame en la actualidad y para no olvidar que la esencia del poder es el crimen. Milicos en las calles nunca más.
__________________________________________________________________
1 63,8% (obreros, empleados y docentes), Diario La Capital, 25 de marzo 2018
2 https://www.pagina12.com.ar/796749-del-polvo-y-las-cenizas/
3 La Protesta, Mayo Junio 1976, Pag. 7,
4 Organización Obrera, Boletín extraordinario, sep 1976. Dic. 1976, O.O. Año 11 n°30, Nov. Dic. 1977
