Hace 140 años se iniciaba en Estados Unidos uno de los movimientos y las luchas más increíbles y vigentes de la historia moderna. Un movimiento que marcó para siempre con su lucha por las 8 horas de trabajo, la organización obrera para conseguirlo, el terror de las patronales y del Estado, y también, mostró hasta dónde son capaces de llegar para sostener un sistema que explota a la mayoría trabajadora para sostener lujos y privilegios de una ínfima minoría.
Mucha agua pasó bajo el puente de la historia, y en nuestro país, fue la F.O.R.A. (heredera de los ideales de aquellos anarquistas ahorcados en Chicago, por los que se conmemora el 1° de mayo) la impulsora de esas primeras conquistas laborales que hoy todavía tenemos y vamos perdiendo o amenazan con quitarnos, como la jornada laboral de 8h, el descanso dominical o la obligación de que las patronales se responsabilicen de los accidentes sufridos en el trabajo, la igualdad de salarios y un largo listado de mejoras que se fueron ganando en la larga historia de lucha del movimiento obrero argentino, ganadas organización y acción, y que no fueron ningún regalo de leyes del socialismo ni de ningún milico como Perón. Hoy pretenden borrarlos de un plumazo los diferentes gobiernos de turno, los que se fueron con su intervencionismo y fortalecimiento del aparato sindical patronal y los que actualmente gobiernan autoproclamándose falsamente libertarios tras su verdadera cara de ultraconservadores de la especulación financiera, la misma que gesto la última dictadura militar arrasando con la resistencia obrera de los ’70 y que se reconfigura en nuestros días, otra vez bajo las ordenes del FMI.
Estamos ante una dispersión y desorganización profunda. El individualismo, el miedo y la apatía, el atontamiento de la distracción permanente, sin tiempo para vivir, nos dejan casi sin capacidad de ponerle freno u oponer alguna resistencia al tremendo ataque estatal, patronal y judicial que se nos viene encima. Lo que sin dudar aprovecha el gobierno para profundizar más el saqueo, retrotrayendo las condiciones laborales a las peores épocas antes del surgimiento del movimiento obrero. Estamos ante un ensayo que observan atentamente quienes dominan esta parte del mundo sosteniendo e impulsando este sistema capitalista de muerte.
¿Podrá volverse a épocas anteriores, sin sindicatos, sin lucha de clases y sin rebeldía? Cada vez trabajamos más horas y/o en más de un trabajo para llegar a fin de mes, o simplemente para poder pagar cuentas y nada más. 9h en un trabajo, 4h o 5h en alguna aplicación y a dormir para repetir el ciclo al día siguiente. Un ciclo que cada vez cuesta más para cada vez recibir menos. Se nos habla de reinventarse, de hacer un esfuerzo más, pero lo que se está ocultando es que nos están robando, nos roban cuando vamos a comprar, al cobrar la nafta o pagar el boleto, cuando nos pagan un salario miserable, nos roban, en definitiva, la vida.
Los trabajador/as que se organizaron por la reducción de jornada de 14h a 8h vivían una situación parecida. Trabajo infantil, discriminación salarial a las mujeres, salarios miserables y condiciones de trabajo paupérrimas, que demostraban en los hechos lo que valían para las patronales. Hay muchas cosas en este 1° de mayo que nos son familiares aun habiendo pasado 140 años. La lucha contra la explotación es la misma, la organización obrera para conquistar una mejor calidad de vida sigue vigente, más aún en estos tiempos en que la acumulación capitalista es sideralmente mayor comparada con la época de los Mártires de Chicago.
En aquel tiempo, bajo una industrialización salvaje en desarrollo sostenido y hoy con un capitalismo tecnológico, globalizado y altamente financiero, donde los datos ponen al petróleo como el recurso más valioso, aumentando exponencialmente las ganancias de las grandes corporaciones y las desigualdades y exclusiones de cada vez más personas de esta era digital que nos convierte en meros consumidores y generadores de datos.
Pero todos estos avances tecnológicos no son para mejorar la vida de los pueblos, no traen paz ni impiden las constantes guerras que nuevamente comienzan a vislumbrarse. La voracidad capitalista no sabe vivir en paz y solo traerá más explotación y exclusión para el pueblo que seguirá padeciendo penurias en un sistema injusto que no está hecho para nosotros/as. El capitalismo sigue basándose en el robo y en la explotación para perpetuarse, las tecnologías varían según la época, pero el sistema injusto e inhumano no.
Así como aquellos obreros y obreras que proclamaron la lucha por las 8h, los/as trabajadores/as de hoy necesitamos volver a organizarnos, reencontrarnos y recomenzar a construir lazos de solidaridad y apoyo, pero sin repetir los errores del pasado que solo sirvieron para engordar a traidores y entreguistas de las burocracias sindicales y a políticos que nos confunden para mantenernos en línea con el sistema capitalista extractivo. En ese camino debemos avanzar para recuperar lo perdido en estos años y crear nuevas condiciones y reglas de juego, está vez a favor nuestro, a favor de la clase trabajadora, de los desamparados, de aquellos excluidos de este sistema-muerte.
Los ataques a nuestros derechos se intensifican y la organización es cada vez más necesaria y urgente. Por un mundo sin explotadores ni explotados, por una clase obrera emancipada y libre.
¡Viva la lucha y la organización obrera!
¡Viva el 1° de mayo! ¡Viva la FORA!
